Literatura mexicana irreprochable

Lo dejaré breve: el momento de México en la literatura es ahora; el momento de México es siempre.
Una enumeración puntual, considero, bastará para hacer que muchos compartan mi entusiasmo. Para otros, entiendo, reulta imposible, pero lo intento. Va:
  • Filias y fobias aparte, una escritora mexicana (Elena Poniatowska) fue condecorada este año con el máximo galardón de la lengua española, fallado por un jurado irreprochable.
  • Un escritor mexicano (Álvaro Enrigue) acaba de ganar el Premio Herralde de Novela; para muchos, el más importante del género y que ha servido para catapultar clásicos como -sí, ya lo saben- Los detectives salvajes. Premio impulsor irreprochable.
  • La capital del país alberga ahora mismo una semana dedicada a uno de los premios Nobel más queridos del continente (Mario Vargas Llosa), con la presencia del mismo, quien habrá de asistir a 1) una magna presentación en la Ciudadela sobre su nueva novela; 2) el estreno de la adaptación teatral de su primera novela, con un elenco peruano; 3) la inauguración de un ciclo de cintas en la Cineteca inspiradas en su obra; 4) la inauguración de una exposición fotográfica sobre la capital de su país. Todos los eventos son abiertos al público: homenaje irreprochable.
  • Estamos a pocas semanas de que concluyera la Feria Internacional del Libro de Oaxaca, cuyo programa probó ser -de nuevo- irreprochable.
  • Estamos a pocas semanas de que comience la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, cuyo programa es -ejem- irreprochable también.
  • Antes de estos dos eventos, dos grandes ferias capitalinas: la de Minería y la del Zócalo ( esta última, eso sí, coartada por causas reprochables).
FIL de Guadalajara

FIL de Guadalajara

¿Me vi, quizás, muy canónico? ¿No se antoja medirse entre tanto premio e institución?
  • Bueno, vivimos en un país donde habitan y/o producen escritores reconocidos, más no canónicos, como: Julián Herbert, Guadalupe Nettel, Cristina Rivera Garza, Daniel Saldaña París, Carlos Velázquez, David Miklos, Mauricio Montiel Figueiras, Bibiana Camacho, León Plasencia Ñol, Tryno Maldonado, Yuri Herrera, Aurelio Asiaín, Alberto Chimal, Daniela Tarazona y Daniel Espartaco Sánchez, entre tantísimos otros. Ebullición literaria…irreprochable.
  • Tenemos, también, generaciones que van camino hacia el canon (Juan Villoro, Enrique Serna, el propio Enrigue, Xavier Velasco…) y unos cuantos queridos monstruos (Pacheco, Aridjis, Poniatowska, del Paso, Pitol). ¡Trascendencia irreprochable!
Me queda claro que es difícil pensar que aquí, donde las cifras de lectura son tan bajas y los niveles de conocimientos culturales de la clase política son por demás reprochables, la literatura encuentra en México un puerto querido. No obstante -y con esto cierro-,  la literatura aquí se hace, porque está y estuvo en su momento favorable. Parece que así sucede por estos rumbos.
Falta preguntarse, ahora sí, lo esencial: ¿cómo llevarla a la gente? Obligación irreprochable.
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