Teatro y cabaret: entrevista a Regina Orozco

Por: Ligia Isabel  González y Francisco Morales

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Regina Orozco nació en la Ciudad de México en 1964. Es cantante y actriz. Ha participado en diferentes montajes de diversos estilos: ópera, teatro, jazz, cine y televisión. Actualmente, en el mundo de los escenarios,  se le conoce ampliamente por su peculiar voz y su extravagante personalidad.

Cursó estudios de ópera y actuación en diversas universidades, entre las que se encuentra el Conservatorio Nacional de Música y la UNAM, donde fue alumna de Julieta Egurrola. Sus primeras actuaciones fueron en la zona de Satélite, donde fue presentada por primera vez como “La Superbizcocho”, seudónimo que hasta el día de hoy la sigue distinguiendo.

Ha incursionado en numerosas ocasiones en el cine y el teatro, pero donde más éxito ha tenido es en el género de cabaret. Ha compartido el escenario con personajes importantes en el ámbito musical mexicano, como: Jesusa Rodríguez, Liliana Felipe, Susana Zabaleta, Astrid Hadad, entre otras. También ha sido guionista y productora de algunos espectáculos nacionales e internacionales.

En 1996 ganó el premio Ariel, junto con Arturo Ripstein,  por el largometraje Profundo Carmesí, en la que interpretó a una enfermera que sacrifica su amor por un hombre. Fue nominada también al León de Oro por mejor actriz en el Festival Internacional de Cine Venecia, con el mismo largometraje.

Formó parte del reality show de Tv Azteca, “La Academia”, además de realizar una actuación estelar en el programa “Lo que callamos las mujeres”.

Regina Orozco también es conocida por su inconformidad social, misma que la ha llevado a realizar diversas campañas contra la homofobia, apoyando la lucha contra el sida, en pro de los derechos de los homosexuales, a favor de la protección debida de los niños de la calle y en oposición a la violencia contra la mujer.

A continuación una breve entrevista sobre esta enigmática y polémica mujer:

Revista Mosaico: ¿Tienes familiares que se hayan dedicado a las artes escénicas, que consideres que influyeron en tu carrera?

Regina Orozco: No, mi padre es arquitecto y mi madre…bueno, como digamos que nació en los años 20, es una mujer que trabajaba en la casa, cuidando niños, pero bueno, amante de los Beatles, y de Mozart, pero no eran artistas.

RM: ¿Cuándo surgió tu interés por hacer teatro?

RO: Desde que me di cuenta que podía llamar la atención “haciendo teatro” con mis padres para llamar la atención. Lo consideré de carrerea desde que tengo tres años, mantuve el interés a los 6 y así hasta ahora. Consideré también otras cosas, como la ópera y el canto.

RM: ¿Por qué te dicen la megabizcocho?

RO: Todo sucedió cuando estaba yo en la película de Zurdo y un amigo me dijo: “es que tu eres como grandota y eres como un bizcocho… eres un mega bizcocho”. Acto seguido, le dije: “Ay, me gusta ese nombre, ¿lo puedo usar para mi vida?” “Si claro”. Y entonces me quedé con ese sobrenombre porque tiene humor y es muy mexicano.

RM: ¿Consideras al Cabaret como subgénero del teatro?

RO: Si, se divide en tragedia y comedia, y puede entrar dentro de la comedia, pero también tiene humor negro y es contestatario e irreverente, entonces ahí está la diferencia entre ir a ver una obra de teatro y una de cabaret. Desde que llegas, es muy diferente el teatro, a que te sientes en una silla y te sirvan alcohol. Cambia en que te hablen de temas universales, a que te hablen de temas políticos y temas actuales. La música, por otro lado, también tiene que ver, es delirante.

RM: ¿Consideras que el cabaret podría ser una forma para cambiar el mundo?

RO: No, para mí no es un medio para hacer cambiar el mundo, porque no es cierto, es muy digno. Sin embargo, sÍ produce un cambio en mí, por la catarsis que provoca. Además hace que me sienta muy desconcertada por la situación política del país, o muy desconcertada por mis defectos personales. Al presentarlo, me produce esta catarsis de la que hablo, pero me sirve como un método cuasiterpéutico.

RM: ¿Cuál ha sido la obra de cabaret con la que más te sientes identificada?

RO: No fue precisamente una obra en cabaret, pero sí era un espectáculo operístico con tintes de cabaret. Se llamaba “Regina Celo-SA” (Celosa), entonces, se trataba de un espectáculo donde yo había sufrido una relación de celos. Me puse a investigar qué eran los celos y sufrí mucho porque me identificaba.

RM: Hemos visto que para el público eres considerada como una figura extravagante, ¿nos podrías contar por qué?

RO: Mucho tiene que ver mi tamaño, soy una persona muy grandota, también canto fuerte, tengo las facciones de la cara muy expresivas, y lo que no tengo en el escenario, lo tengo aquí abajo (se refiere al escenario donde se conduce la entrevista), en él tengo mucho desparpajo. Creo que la imagen que proyecto sí es extraña, es como un “mujerón extraña”.

RM: ¿Cómo transportas tu vida personal a la escena?

Ro: Yo trato de prestar tanto mi vida, de mi vida personal como sufrimientos, alegrías, experiencias amorosas y dolorosas en la actuación, esto es inevitable. También tienen mucho que ver mis vivencias para que yo pueda proyectar algo en el escenario. Ya en el escenario de acá abajo, pos también actúo, por ejemplo para un poli cuando me pare en la calle porque me paso un alto, bajo mi personaje de Chachita y le digo: “Por favor déjeme ir. Por favor déjeme ir”.

RM: ¿Cómo crees ha evolucionado el cabaret tanto para las instituciones como para la sociedad?

RO: No sé en sociedad, pero en el mundo artístico cada vez más se nos toma en cuenta. Hace veinte años, cuando me empecé a dedicar al cabaret, me ponían de ejemplo sobre lo que no se debía de hacer: “¿Cómo una actriz puede perder así su carrera, haciendo tonterías?, mira como esta chica hace reír, y tan buena que iba a resultar siendo actriz”. Entonces al principio fue muy difícil, pero con el tiempo ha ido gustando más. Desde hace 5 años han estado otorgando becas del FONCA para cabaret, lo cual es un avance significativo.

RM: Dentro de tu carrera artística, ¿qué es más difícil de interpretar, teatro o cabaret?

RO: El cabaret es de las cosas más difíciles porque tiene mucha improvisación, es una “cuestión del momento”, de jugar con el público, saber lo que está pasando en las noticias, por ejemplo. Requiere de mucha práctica, además de tener una vis cómica y tener delirio.

RO: ¿Cómo recibes las críticas negativas del público?

RM: En cabaret nunca me ha afectado que me critiquen, pero donde sí me afecta es en la ópera, porque es un mundo donde estas muy expuesto, es un mundo muy vulnerable, y entonces si cantas bien toda la ópera, pero un solo agudo no sale, entonces todo se arruina. Ahí si sufrí bastante, porque soy una persona muy emocional y muy vulnerable para ese mundo. En el mundo del cabaret, en cambio, me siento como pez en el agua.

RM: ¿Qué mensaje le dejarías a tu público?

RO: Hay que saber cuáles son las creencias  que tenemos, de lo que hacemos. Hay cosas que hacemos y pensamos que tienen que ser de una manera, pero muchas veces hay creencias que se pueden revertir totalmente, entonces uno tiene más libertad. Estas creencias sobre educación, sobre sociedad, sobre la creatividad y sus procesos, a veces vienen de otro lado, son obstruidos por las creencias ya preconcebidas. Entonces es necesario revertirlas.

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