Final Cut (Columna)

Ganadores de los Oscares. Foto de theguardian.com

Ganadores de los Oscares.
Foto de theguardian.com

Los Oscares, ¿lo mejor del cine?

Por Mariana Rosas Fomperosa

Los Oscares… seguramente es la premiación dentro de la industria cinematográfica más esperada, comentada y vista. Todo lo que esta entrega representa es noticia, desde el conductor, hasta los nominados, los ganadores, los perdedores, los ausentes y de un tiempo para acá, hasta los vestidos que desfilan por la alfombra roja.

Hace unos días, este evento se realizó en el rebautizado Teatro Dolby –antes y mejor conocido como Teatro Kodak,  el cual cambió de dueño luego de que la compañía fotográfica se declarara en bancarrota- en donde se dieron cita los mejores actores, directores y productores de Hollywood.

Si por algo es reconocida la industria del cine estadounidense, es por el glamour y las cantidades exorbitantes de dinero destinadas a la realización cinematográfica, y los Oscares, son la máxima expresión de “la meca del cine”.

Cada año, la Academia, conformada por actores –Annette Bening y Tom Hanks son sólo algunos- directores, cinematógrafos, maquillistas, escritores, publirrelacionistas y más involucradas en la producción cinematográfica, votan por la película que consideran fue la mejor del año, por el mejor actor, la mejor edición…Sin embargo, esto no significa que ganen los mejores.

Este año, entre los nominados estaban: Steven Spielberg por Lincoln, Ben Affleck, por Argo, Kathryn Bigelow por Zero Dark Thirty, Quentin Tarantino por Django Unchained … hasta este momento, todo parece seguir los pasos de una típica película hollywoodense y una nominación que responde automáticamente a un mercado hollywoodense que se apoya en las súper producciones y en éxitos taquilleros casi inmediatos; sin embargo, a esta contienda entraron dos filmes que desde que se anunciaron sus nominaciones, sabíamos tenían muy poca o casi ninguna posibilidad de llevarse la estatuilla, me refiero a Beasts of The Southern Wild, de Benh Zeitlin, un filme que fácilmente cae en la categoría de realismo mágico, muy alejada a las formulas hollywoodenses, y un drama existencialista de producción franca-germana, Amour dirigida y escrita por Michael Haneke.

Casi desde que se anunciaron que estas películas serían las que competirían para llevarse el Oscar, la favorita –y casi segura- era Lincoln, la cual tenía más de 10 nominaciones. Pero como dije, la Academia (o Hollywood), no siempre reconoce a la mejor producción del año, sino a aquella que más dinero ha invertido a su promoción dentro de los consejos de votantes. Como una vez me dijo un amigo, los Oscares son política pura, y sí que los son.

Pues a partir del anuncio de las nominaciones, los publirrelacionistas de las películas, así como sus directores y actores, comienzan una campaña que termine por convencer al gremio de que ésa es la mejor opción. Y es así como empiezan por ganar los premios entregados por los sindicatos de actores, directores, escritores, y hasta de críticos, todos casi desapercibidos por la mayoría de la gente.

De modo que para cuando llega la fecha de los Oscares, basta con echar un vistazo a la lista de ganadores de todos los premios antes mencionados y voilá, tienes una quiniela ganadora asegurada.

Este año, todos los ganadores, desde el mejor actor de reparto, que fue para Christoph Waltz por su papel en Django Unchained, o la mejor actriz, la señorita Jennifer Lawrence por su actuación en Silver Linings Playbook eran muy obvios, bueno, hasta el que se llevó la estatuilla por mejor documental, Searching for Sugarman –categoría que suele ser de las más difíciles, pues generalmente no llegan a proyectarse nunca en nuestro país- estaba más que decidido.

Sin embargo, la sorpresa vino cuando se anunció que el ganador a mejor director, no era ni Spielberg, ni Haneke, – los preferidos- sino el taiwanés Ang Lee, por su trabajo en Life of Pi.

Y finalmente, el Oscar a mejor película, a pesar de tener nueve contendientes, se podía resumir a dos: Lincoln o Argo. Todo parecía indicar que Spielberg lo lograría de nuevo y que la Academia consideraría muy pronto premiar a Affleck. La tensión aumento cuando apareció, en medio del escenario y a través de una transmisión en vivo desde la Casa Blanca, la primera dama Michelle Obama, pues esto sólo podría representar una cosa: la película ganadora apelaba claramente a la exaltación patriótica estadounidense, lo cual incluía en la terna a Zero Dark Thirty.

Si la Academia hubiera optado por reconocer la técnica cinematográfica, la ganadora, sin duda, habría sido Amour, pero la realidad es que el equipo de Affleck hizo un buen trabajo, logrando llevarse tres oscares: mejor película, mejor guión adaptado y mejor edición.

Así que lo que queda por preguntarnos es si realmente los Oscares festejan y celebran lo mejor del cine, o simplemente son un reconocimiento a las mejores campañas publicitarias. Ojo, que con esto no quiero decir que Argo no sea una buena película, sino que simplemente sigue la fórmula hollywoodense y así, gana reconocimientos.

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