Reseña: Nick Cave & The Bad Seeds @El Plaza Condesa (19/02/2012)

Por Francisco Morales

La apuesta de la noche anterior había rendido frutos: cinco nuevas canciones y diez innegables clásicos; un balance conciliador para las expectativas de los seguidores de antaño y la pretensión de los Bad Seeds por probar en vivo su Push the Sky Away.

Para la mañana del martes, fecha de su segundo concierto en la Ciudad de México, el poeta neo-crooner y compañía ya habían sido endiosados por estaciones de radio, publicaciones en línea y usuarios de redes sociales. Con destreza, Nick Cave y su quinteto lograron vivirle al hype que se había apoderado del DF desde el anuncio de ambas fechas.

Sin embargo, para el asistente que aborrece los spoilers y decide llegar al recinto en blanco, la incertidumbre sobre el repertorio de la noche era, quizá, inevitable. Lo anterior era especialmente notorio en lo variopinto de la congregación frente al Plaza, en la que podían encontrarse en proporciones similares darkies leales desde los tiempos de The Birthday Party; los seguidores de culto de los primeros discos con los BS; “adultos contemporáneos” enamorados de la faceta piano de Cave; y veinteañeros de la era Abbatoir Blues y Grinderman.

Nick Cave es, a fin de cuentas, muchos Nick Caves (y hubo para casi todos).

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La estrategia cambió en la segunda noche. Enfundado en su tradicional traje negro y con el cabello engominado hacia atrás (y ya sin el prolongado mostacho del Dig, Lazarus, Dig!!!), el australiano comenzó con platillazo y espetó una enérgica rendición de la oscura “Tupelo”, sencillo que abriera The Firstborn is Dead en 1985.

 Eternamente locuaz, elegante y sardónico, Cave tomó unos minutos para saludar a la audiencia, quejarse de la altitud de la Ciudad de México y anunciar la segunda pieza, “Wide Lovely Eyes”, segundo track del nuevo material. La pieza, escrita para su esposa, contrastó en su mesurada atmósfera minimalista con el estallido de la primera canción, con lo cual creó una imperante incógnita sobre el rumbo que tomaría el set; incluso para quienes consultaron el del día anterior.

Siguieron las esperadas “Red Right Hand” y “Deanna”, del Let Love In (1994) y Tender Prey (1988), ambas indispensables en la discografía de la banda. Tras el estruendo provocado por las melodías tempranas, Cave aprovechó la captura de los asistentes para presentar el segundo sencillo del Push the Sky Away, “Jubilee Street”. Así, con plena consciencia de su poderío como letrista, el frontman produjo ante el auditorio la historia de una prostituta y su amante, relatada también en el polémico video promocional de la pieza. Aquí destacó la interpretación de Warren Ellis, quien por momentos logró robarle protagonismo a Cave con su teatralidad al violín.

Al término de la canción siguió lo añorado por muchos de los espectadores, cuando el vocalista tomó su lugar en el piano. Dos canciones representativas de esta etapa, “Love Letter” y “God Is in the House”, ambas del No More Shall We Part (2001), satisficieron a los seguidores de la que quizá sea la época más conocida del cantautor.

Tras un breve error en el piano, aprovechado por Cave para declarar que “Dios estaba presente durante la canción”, comenzó una escalada de clásicos para preparar el cierre. De la chistera de álbumes, la banda produjo una cadena conformada por “From Her to Eternity” (1984), “Jack the Ripper” (1992), “Into my Arms” (1997), “The Mercy Seat” (1988) y “The Ship Song” (1990). La elegida para concluir el set principal fue la canción homónima del nuevo disco, la efectiva “Push the Sky Away”.

Con la formalización del trámite de aplausos y vítores, Cave y su escuadra volvieron al escenario para un brevísimo primer encore de una sola canción. “Stagger Lee”, la única pieza del Murder Ballads (1996) contenida en el set, le valió a la banda su momento más coreado de la noche.

Para terminar la velada, los Bad Seeds salieron del escenario, fingieron su partida definitiva con el encendido de la música y la iluminación, y volvieron con una triada perfectamente calculada: “Your Funeral, My Trial” (1986), “Stranger Than Kindness” (1986) y “We No Who U R” (2013).

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