Rubén Bonifaz Nuño descansa en paz

Por: Ligia Isabel González

NOSTALGIA DE OLVIDO

HOY, que la tarde ciega se derriba

en esta sorda negrura de pozo

de que pudo librarme el jubiloso

roce de tu cadencia fugitiva,

me voy y dejo en tu distancia viva

el viaje del anhelo silencioso

declive de una flor definitiva,

que halló en tu boca blanda el armonioso

Nunca sabrá que tuve el aposento

de tu voz en mi voz como una fuente

de jardines sonámbulos de viento.

Nació mi alma a la muerte de mi vida

por alcanzar la rosa suspendida

junto a tus brazos apaciblemente.

– Rubén Bonifaz Nuño

Aunque sea difícil de asimilar, a todos nos llega el momento de partir. Así Rubén Bonifaz Nuño, uno de los poetas más destacados de México, murió el pasado 31 de enero del 2013 a los 90 años. Durante el último año de vida decía que no temía a la muerte, pues había perdido lo más importante de su vida: la vista, misma que ya no era la misma de siempre y le costaba mucho trabajo leer y escribir.

Rubén Bonifaz Nuño

Imagen: mascultura.com.mx

Debe ser un gran golpe vivir encerrado en un cuerpo semejante a una cárcel, en la que no se pueden desempeñar los oficios y costumbres; las pasiones y los vicios que durante toda la vida han sido el motor de nuestra existencia.

Poco a poco las grandes figuras literarias se han ido desvaneciendo, como sucedió con Rubén Bonifaz Nuño. Un distinguido poeta y literario mexicano, de esos que no se encuentran con facilidad en las últimas generaciones de los grandes poetas mexicanos.

Hombre gayo, culto de naturaleza, además de su destacada obra, contribuyó en la traducción de los clásicos grecolatinos, con los cuales, es posible el día de hoy, tener un acercamiento de cara con autores de clásicos como lo son: Propecio, Lucrecio, Ovidio, Catulo, Pindaro, Virgilio, Lucano, entre otros. Su traducción de La Eneida,de Virgilio, hecha en 1973 le valió el respeto de la comunidad literata, además de que fue una de las obras más aclamadas por la crítica especializada, pues representó una de las traducciones de la lengua latina a la española de este siglo. Con esto, recibió nada menos que uno de los reconocimientos más importantes del país: el Premio Nacional de las Artes y Ciencias.

Las obras de Rubén Bonifaz Nuño llevan una buena carga de contenido literario. Su pasión, y por fortuna, su carrera desembocaban más en el arte literario y por supuesto en la poesía.

La poesía fue entonces la manera en la que Rubén Bonifaz Nuño, podía deslizar la pluma y crear un mundo lleno de vida, de tal suerte que su obra sigue viva, pues transporta al lector a un mundo donde la metáfora cobra sentido en el día a día de quienes logran empatía con el autor y sus palabras. Nostalgia de olvido, es uno de los primeros trabajos del autor, que muy probablemente escribió durante su juventud, tiempo que permite constantes brotes de inspiración. Así, aunque su cuerpo yace el día de hoy en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe en Coyoacán, las memorias permanecen y trascenderán en el mundo de la literatura.  La nostalgia de no poder deleitarse más con nuevos frutos de su trabajo e imaginación, no lo eximen del olvido del lector.

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